Problemas frecuentes en los cierrapuertas

Los cierrapuertas son elementos muy útiles para proteger las puertas de cualquier inmueble, sin embargo, en algunas oportunidades es necesario realizar algunos ajustes para que funcionen de acuerdo a las necesidades del propietario.

Conoce todo lo necesario acerca de los cierrapuertas, para que puedas comprender su funcionamiento, para así detectar cualquier problema y encontrar una solución viable.

¿Qué es un cierrapuertas?

Este es un elemento muy común en aquellos lugares en los que existe un flujo elevado de usuarios, por lo que es difícil controlar el cierre de las puertas para así garantizar la seguridad del local.

El cierrapuertas se caracteriza por ser un dispositivo con un funcionamiento mecanizado, el cual permite el cierre de la puerta de manera controlada. Este elemento es el más recomendado por el cerrajero cuando el cliente manifiesta que en su hogar ocurren molestos portazos con frecuencia.

En general este dispositivo está compuesto por un brazo articulable, el cual es la pieza más destacada y que se puede observar a simple vista. Dependiendo del modelo del cierrapuertas, puede presentar una barra deslizante, la cual posee un muelle que es el responsable de hacer cerrar la puerta.

Algunos sistemas poseen un retenedor, y es el elemento que permite el cierre controlado de la puerta. Estos trabajan en conjunto con las válvulas de control, las cuales, como su nombre lo indica, controlan la velocidad de cierre de la puerta, y el golpe final.

También existen otros elementos, como el mecanismo piñón cremallera, es el nexo de unión del brazo articulado con una parte fija en la puerta. Y finalmente el revestimiento, el cual protege todo el mecanismo y puede ser de metal lacado, también puede ser inoxidable.

Cómo ajustar el cierrapuertas

Ante todo, es necesario conocer el funcionamiento de este dispositivo como todo un cerrajero profesional, por lo general el cierrapuertas presenta dos velocidades, una que domina entre los 90 grados y los 10 grados de apertura, esta velocidad por lo general es lenta, para que permita el tránsito de las personas a través de la puerta.

Por otra parte, está la velocidad que comprende los 10 grados y el cierre, ésta última es un poco más rápida y precisa, porque su función es la de lograr que la puerta cierre perfectamente.

El proceso de ajuste de estas velocidades es en realidad muy sencillo, a un lado del cuerpo del dispositivo existen dos tornillos, pero estos no se adhieren a la puerta, uno suele estar señalado con la letra “L”, y el otro con la letra “S”. El primero es para ajustar el seguro, mientras que el segundo es para controlar la velocidad de cierre.

Con ayuda del destornillador se pueden ajustar ambos tornillos, pero esto debe ser realizado con precaución, y con movimientos pequeños, porque estos tienen gran impacto en el funcionamiento del dispositivo.

Para acelerar la velocidad, debe girar los tornillos en sentido a las agujas del reloj, para retrasar el cierre, el tornillo se gira al contrario. Realice los ajustes necesarios para que la velocidad final pueda oscilar entre los 4 y 6 segundos.

Pero estos ajustes van a depender de los usuarios, por ejemplo si un anciano o niños muy pequeños van a transitar por esta puerta, su velocidad de cierre debe ser un poco más lenta.