Obsesión por la seguridad, una condena

La seguridad es una condición que no hace sentir tranquilos y estables, ya que mientras que sintamos que podemos confiar en algo para que nos proteja, hace que esto nos de tranquilidad y que nada nos puede tocar. Pero como dicen, todo exceso es malo, así que estar obsesionados por esto también nos puede acarrear problemas.

Necesidad de protección

En este caso hablaremos de nuestras casas. Primero que todo las viviendas están hechas para que podamos darnos tiempo para realizar diferentes actividades en ella y que nos sintamos en paz y descansemos de todas las cosas que nos afectan en el exterior, como lo es el trabajo, ocupaciones, entre otras.

Algunas veces, la inseguridad se encuentra desatada en nuestras calles, lo que nos hace pensar que tenemos que proteger aquello más preciado, que es nuestro hogar. Esto hace que busquemos las distintas maneras para poder cumplir con esto, por lo que adquirimos diversos equipos y dispositivos que nos ayudan a mantenernos seguros del mundo exterior, haciéndonos sentir un poco más tranquilos, pero si una persona está obsesionada, entonces esta tranquilidad está por verse.

Mientras que exista inseguridad, nuestras ganas de sentirnos seguros estarán allí y si podemos hacerlo al adquirir distintos dispositivos y sistemas eso lo continuaremos haciendo hasta que se satisfaga esa necesidad, pero no todo el tiempo ocurre.

Cuando la obsesión se vuelve un problema

En este caso si tenemos distintas maneras de proteger nuestra casa, pero no nos sentimos satisfechos con ella entonces empezaremos a buscar más y más medidas para lograr hacerlo. Esto es un problema muy grande ya que mientras lo hacemos vamos quedando más y más atrapados en nuestro supuesto hogar, que ya no lo es sino una cárcel.

No nos cansaremos hasta que pensemos en que es suficiente todo lo que tenemos encima. Llamaremos a un cerrajero para que nos brinde asesoramiento en cuanto a las últimas tecnologías de protección, haciendo que este ofrezca las diferentes tecnologías que se tengan y la persona acceder a adquirirlas.

Es complicado manejar a una persona que padezca una obsesión, ya que en su mente nunca es suficiente, por lo que hay que tener un tratamiento psicológico que la pueda ayudar a sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Una prisión no es mejor que una vivienda

Si ponemos en consideración la forma en cómo vivimos si tenemos muchísimos elementos de seguridad esto nos hará sentir peor ya que no estaremos pasando por una etapa de vida normal, el vivir encerrados no nos ayuda, más bien nos deprime.

Estamos siendo privados de nuestra libertad, que es un derecho humano muy importante. Además de eso, si tenemos hijos, estos se verán más atrapados y buscarán más formas de salirse, convirtiéndose en un dolor de cabeza para la persona ya que no pueden ser controlados completamente.

Lo mejor es quedarnos en un lugar donde podamos vivir una vida plena y sentirnos tranquilos, eso sí, tampoco sin sacrificar nuestra seguridad ya que lo primero que se debe hacer es hallar un balance que nos permita ser felices y tener una buena calidad de vida.